Un tabique de ladrillo separando un garaje de un trastero puede parecer poca cosa, casi un arreglo doméstico. Cuando se levanta sin permiso, ese “detalle” choca con normas municipales, acuerdos vecinales y planos del edificio. Y la historia, como en este caso, termina con una orden judicial de derribo.
Una furgoneta descargó sacos de cemento, y un albañil, con radio a todo volumen, empezó a dibujar un rectángulo perfecto entre la plaza y el trastero. *Sí, esto pasó de verdad.* Dos vecinos sacaron fotos, el presidente bajó en chanclas y, sin gritos, hubo esa fricción rara de “esto es mío” frente a “esto es de todos”. Al lunes siguiente, el muro ya estaba lucido, una puerta metálica recién anclada, y el grupo de WhatsApp ardía con flechas, flechitas y normativas reenviadas. Al cabo de unos meses, el juzgado habló. Y habló claro.
Un tabique, dos mundos: cuando lo privado tropieza con lo común
La vecina que levantó el tabique lo veía como una mejora: ganar orden, seguridad y un pasillo propio entre su coche y sus cajas. En su cabeza, el garaje era su reino y el trastero, su anexo, así que un tabique parecía natural, casi lógico. El resto del edificio lo sintió como un cierre, una apropiación del aire y del espacio compartido, ese terreno invisible que sostiene la convivencia.
En el expediente, la escena quedó minuciosa: albañil, ladrillos huecos, yeso, una puerta galvanizada con cerradura nueva. El presidente avisó por escrito, el administrador citó los estatutos y un técnico municipal, tras una inspección, apreció alteración de ventilación y paso. A la primera demanda, llegó una medida cautelar; al juicio, una resolución. Y la orden: derribar a costas de quien construyó.
Detrás del ladrillo hay reglas. La Ley de Propiedad Horizontal exige acuerdo de **comunidad de propietarios** cuando la obra altera elementos comunes o la configuración del edificio, y el Ayuntamiento pide **licencia de obras** incluso si se trata de un tabique “menor”. Un muro puede afectar evacuación, ventilación o alineaciones, y eso no es un detalle. La justicia, cuando ve hechos consumados sin permiso, suele restaurar el estado anterior.
Cómo hacer las cosas bien: papeles, pasos y tiempos reales
Si alguien de tu edificio quiere levantar un tabique así, la ruta es concreta: plano simple con medidas, memoria de obra, fotografía del estado actual y consulta previa al administrador sobre estatutos y acuerdos. Con eso, solicitar la **licencia de obras** (a menudo es obra menor) y, paralelamente, llevarlo a Junta para que conste en acta la autorización vecinal. Mejor lento que caro.
Hay errores que se repiten: pensar que “está dentro de mi plaza” equivale a barra libre, confiar en el “solo es un tabique”, o empezar un viernes para “que nadie se entere”. Seamos honestos: nadie hace papeleo con gusto para un muro de tres metros. El día que llega el requerimiento municipal o la demanda, el coste emocional y económico se dispara, y ya no se trata del muro, sino de la confianza.
Un abogado que conoce bien estos pleitos lo resume con una línea que no suena a despacho.
“Donde empieza la pared sin permiso, suelen romperse también las buenas maneras.”
- Medir y dibujar el cambio: altura, longitud, huecos y puerta.
- Pedir presupuesto por escrito y memoria de materiales ignífugos.
- Escribir al presidente y al administrador con plano y motivos.
- Solicitar licencia online y esperar la resolución municipal.
- Votar en Junta y recoger la autorización por mayoría que proceda.
- Documentar ventilación, salida de humos y pasos de evacuación.
La letra pequeña que nadie quiere leer, pero sostiene la paz
Todos hemos vivido ese momento en el que un arreglo rápido promete solucionar un quebradero de cabeza y termina abriendo diez más. Esta historia lo recuerda con una claridad algo incómoda: un tabique puede ser comodidad para uno y obstáculo para muchos, y la justicia no se mueve con intuiciones, se mueve con licencias, acuerdos y cargas de prueba. La orden de derribo no fue un capricho, fue el restablecimiento de un equilibrio roto, y dejó un mensaje que viaja rápido por escaleras y grupos de chat: un garaje no es una cueva privada; es una pieza de un edificio con normas y rutas de escape. Hoy el muro ya no existe, el eco volvió a ser el de siempre, y queda una lección sencilla que suena a sentido común. Lo personal, cuando cruza lo común, pide papeles, tiempo y diálogo. Y mejor llevarlos antes de mezclar cemento.
| Punto clave | Detalle | Interés para el lector |
|---|---|---|
| Permisos previos | Licencia municipal y acuerdo en Junta si hay afectación común | Evitar multas, obras de reposición y pleitos |
| Riesgos técnicos | Ventilación, evacuación, resistencia al fuego, accesos | Seguridad real frente a incendios y emergencias |
| Coste oculto | Honorarios, costas, retirada de la obra, tensiones vecinales | Cartera y convivencia a medio plazo |
FAQ :
- ¿Necesito permiso para levantar un tabique entre garaje y trastero?Si el cambio afecta ventilación, evacuación, instalaciones o el aspecto del garaje, sí: hace falta licencia municipal y acuerdo de comunidad. Aunque te parezca “interno”, la regla no cambia.
- ¿Quién manda más: Ayuntamiento o comunidad?Son planos distintos. El Ayuntamiento decide sobre la obra con la licencia, la comunidad autoriza el uso y las alteraciones en zonas comunes. Lo normal es necesitar ambos OK.
- ¿Qué me puede pasar si ya lo he hecho sin permiso?Puedes recibir requerimiento de legalización o de restitución, sanción económica y demanda civil. Una **sentencia firme** puede ordenar el derribo a tu cargo.
- ¿Y si el muro no toca columnas ni vigas?Aun así puede alterar evacuación, ventilación, iluminación o la huella del garaje. No es solo estructura; también cuenta la configuración y la seguridad del conjunto.
- ¿Compensa pedir perdón en vez de permiso?Cuesta menos hasta que llega la primera carta. Cuando aparece, el ahorro se evapora en tasas, abogados y obras de retirada. Lo que iba a ser “rápido”, se vuelve largo.










¿De verdad hace falta licéncia para un simple tabique dentro de tu plaza? Me parece un poco exagerado, la verdad.
Así empiezan los lios vecinales: uno “mejora” su rincón y nos cambia la ventilación y la evacuación a todos. Bien por el derribo, las normas están para algo.