Javier Calatrava, médico: “El implante dental es un arma de doble filo: cuando te lo colocas, te vinculas a él”

Javier Calatrava, médico: “El implante dental es un arma de doble filo: cuando te lo colocas, te vinculas a él”

El implante dental promete estabilidad, estética y libertad para masticar sin miedo. El médico Javier Calatrava lo resume con crudeza: es **arma de doble filo**, porque no solo te soluciona una pieza, te pide un compromiso. El dilema no es técnico, es vital: ¿estás dispuesto a vincularte de por vida con algo que necesita cuidado, revisiones y paciencia, igual que una relación?

La sala de espera está casi en silencio. Una mujer se toca el labio superior, como si tanteara un recuerdo que aún no existe. Javier Calatrava llega con un café templado, se sienta frente a ella y despliega la radiografía 3D: el hueco del lateral superior parece una pausa en mitad de una frase. “Funciona muy bien, pero te ata a su cuidado”, dice, sin adornos. En el box contiguo, una bandeja brilla con una llave de torque y dos pilares de cicatrización. *El sillón huele a clorhexidina y a promesas de cambio.* La mujer asiente, firme. Lo difícil empieza ahí.

El vínculo que no se ve

Lo que enamora del implante es su sensación de diente propio. No se mueve, no chirría, se integra con el hueso y te devuelve la seguridad de morder una manzana sin pensar. La parte que no se ve es el pacto: el titanio necesita encías sanas y manos constantes. Calatrava lo explica mirando las radiografías como quien lee un mapa: la unión hueso-implante es fuerte, pero el frente vulnerable está arriba, en la encía. Ahí vive la placa. Ahí empieza o termina la historia.

Hay pacientes que llegan buscando una solución rápida tras años evitando al dentista. Uno me contó que se puso dos implantes “para olvidarse del problema”. Tres años después volvió con enrojecimiento, mal aliento y una molestia sorda al masticar pan crujiente. No era un fallo del tornillo ni de la corona: era la encía pidiendo auxilio. Otro caso, un bruxista orgulloso de su fuerza, apretaba de noche sin férula y las microcargas acabaron aflojando el tornillo interno. Los implantes aguantan mucho, pero no son inmunes a una rutina que los empuja al límite.

La lógica es sencilla: un diente tiene ligamento, el implante no. Esa diferencia altera cómo se reparte la fuerza y cómo responde el tejido. Menos amortiguación, más responsabilidad en la higiene, más atención al ajuste oclusal. Si el biofilm coloniza el margen y la encía se inflama, el hueso puede retirarse. Lo llaman periimplantitis y suena frío, pero es exactamente lo que asusta: perder altura ósea alrededor de algo que querías para siempre. Por eso Calatrava repite que la gran decisión no es técnica, es de hábitos. Y no hay atajos limpios.

Decidir bien y cuidar mejor

Antes del tornillo, hay una pregunta: ¿está tu encía lista para recibirlo? La escena ideal empieza con una limpieza profunda, control del sarro subgingival y un estudio de mordida. Luego, una planificación 3D con guía quirúrgica y espacio para una corona que respire, sin forzar el contorno. El gesto clave llega en casa: cepillo suave, pasta poco abrasiva, cepillos interdentales del tamaño correcto y, en zonas estrechas, hilo superfloss. Tres minutos reales, dos veces al día. Puedes añadir irrigador, pero como apoyo, no como excusa.

Lo que más se repite en consulta es la ilusión de “ya está” al colocar la corona. Ese día se celebra y es normal. El tropiezo viene cuando se tratan los implantes como dientes indestructibles. Morder hielo, abrir paquetes con las palas, retrasar la férula de descarga “para la semana que viene”… Todos hemos vivido ese momento en el que pospones un cuidado pensando que nada cambiará. Seamos honestos: nadie hace eso todos los días. Por eso conviene anclar los hábitos a rutinas que ya existen: después del café de la mañana, antes de apagar la luz del cuarto.

Hay un punto emocional que Calatrava no esquiva: convivir con algo que no nació contigo puede remover dudas. Él lo dice así:

“El implante dental es un arma de doble filo: cuando te lo colocas, te vinculas a él”.

  • Prepara el terreno: trata encías y corrige el bruxismo antes de la cirugía.
  • Planifica la prótesis: emergencias suaves, corona atornillada si es posible, y márgenes accesibles.
  • Rutina simple: cepillo suave + interdental + lengua. Dos veces al día, sin prisas.
  • Señales de alerta: sangrado, sabor metálico, aflojamiento o mal olor piden revisión.
  • Revisiones periódicas: cada 6-12 meses, con radiografía de control cuando toque.

Lo que nos jugamos a largo plazo

Una boca con implantes puede ser estable durante décadas si el ecosistema se mantiene en equilibrio. Esa es la palabra que usa Calatrava cuando habla de futuro. Equilibrio entre fuerzas nocturnas y ajuste de la mordida. Entre la estética de la encía y la limpieza real que tu mano alcanza cada noche. Equilibrio también con la vida: periodos de estrés, medicaciones que secan la boca, un embarazo, un cambio de trabajo que te roba horas de sueño. La síntesis es humilde y esperanzadora: el implante te devuelve función y confianza, y tú le devuelves constancia y tiempo. Hay días brillantes y otros en los que dejarás pasar la sedita. No te castigues, vuelve al punto de partida. La salud oral no es una meta, es un ritmo. Si lo compartes con tu dentista como quien comparte una playlist, las revisiones ya no suenan a juicio, suenan a ajuste fino.

Punto clave Detalle Intéres par el lector
Preparación Encías sanas, planificación 3D y control del bruxismo antes del implante Reduce sustos y alarga la vida del tornillo
Higiene Cepillo suave, interdentales del tamaño correcto y constancia diaria Evita la periimplantitis sin complicarte la vida
Seguimiento Revisiones semestrales o anuales con control radiográfico cuando toque Detecta problemas a tiempo y ahorra tratamientos

FAQ :

  • ¿Duele colocar un implante?Durante la cirugía se usa anestesia local y la sensación suele ser más de presión que de dolor. El posoperatorio se maneja con antiinflamatorios y frío local.
  • ¿Cuánto dura un implante?Con encías sanas, higiene constante y revisiones, puede durar muchos años. La corona puede necesitar recambios o ajustes con el tiempo.
  • ¿Es mejor un puente que un implante?Depende del caso. Un puente evita cirugía pero desgasta dientes vecinos; el implante protege esas piezas, aunque requiere integración ósea y mantenimiento.
  • ¿Puedo fumar si llevo implantes?Fumar complica la cicatrización y eleva el riesgo de mucositis y periimplantitis. Reducir o dejar el tabaco mejora mucho el pronóstico.
  • ¿Qué hago si la encía sangra alrededor del implante?Pide cita para revisión. El sangrado indica inflamación; una limpieza profesional y reajustar la higiene en casa suelen cambiar el rumbo.

1 comentario en “Javier Calatrava, médico: “El implante dental es un arma de doble filo: cuando te lo colocas, te vinculas a él””

  1. Sébastien_défenseur

    Cette idée de « lien » à vie me parle. Concrètement, quelles révisions conseillez-vous après la pose: à 6 mois puis chaque anée? Radio systématique ou seulement en cas de saigneemnt autour de la vis?

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